lunes 1 de agosto de 2011

Productividad
Pierdo el tiempo.
Siempre me pasa.
Y es que suelo dedicarme a cosas
que a cambio no dan tiempo,
sino más cosas.
Si se lo piensa,
nos pertenece más la eternidad
que el tiempo,
que en verdad es pura pérdida.
Y si se lo sigue pensando,
allí está la nada imponiendo su no cesación
sobre la nuestra.
Como una melodía
que dura más que
los músicos,
como un principio
que siempre antecede a lo principiado.
Y así,
en lo sucesivo,
uno se muere.
Guardando distancia,
respetuosos de un orden
callado y célibe,
que nos regresa al silencio;
el que resulta del tiempo
coincidiendo,
por fin,
consigo mismo;
justo en ese segundo
que dura toda
la eternidad. 

sábado 23 de julio de 2011

Instalaciones
Yo soy un ser
-básicamente-
sobredeterminado,
por suerte vivo en una ciudad
considerada
que en cada sitio dispone
de múltiples accesos
especialmente diseñados
para tal condición

viernes 22 de julio de 2011

Confusión
Qué nueva relación con lo perdido,
qué brillo nuevo,
recién pulido,
reflejan estos días
que son como un sondeo
permanente de todas las cosas.
Al menos por esta vez
las cosas, digo,
deberían llevar su nombre
en algún lado prendido
Porque:
¿De dónde proviene esa astucia que hoy me confunde
y las rige?
¿De lo que nunca fue
o de lo recién venido?

jueves 21 de julio de 2011

Expectativa de vida
No cesa de aumentar
¡Enhorabuena!
De hecho a mi edad
ya hubiese muerto
y la verdad debo decir
que tal cosa casi no me ocurre
de no ser, claro,
por esas tardes,
que en su afán de sombras,
se dejan caer hasta el asombro
y entonces allí mis ojos,
además de oscuros,
son también sombra
aunque de otra noche
que los excede
y cierra.

miércoles 20 de julio de 2011

Comodines

Cierta historia, también sublunar, deja constancia que tiempo atrás supo existir un peculiar juego compuesto sólo por comodines. Al parecer el júbilo inicial dejó paso a la decepción rápidamente pues, como era de prever, todos los jugadores -sin excepción- resultaban ser los ganadores al finalizar la partida. Aún así, hay quien asegura la existencia de partidas memorables, muchas de los cuales llegaron a durar semanas enteras, incluso, años solares.
Por cierto, no deja de resultar inquietante la existencia actual de algunos nuevos jugadores dispuestos a permanecer toda una vida si es necesario en medio de tales partidas.

lunes 18 de julio de 2011

Terciopelo
No existen otras mitades
tan exactas.
Ven de este lado del mundo por favor,
toma una decisión
y hazte bueno del todo
de una vez.
¿Acaso no te das cuenta que así no puedo usarte?
Déjale a los duraznos
la incomodidad de tu apariencia...
Si de verdad eres otro,
ya toca.

jueves 23 de junio de 2011

Matemáticas
Si tres por tres es nueve
y nadie a estas alturas dice nada
es sólo porque nos sigue
proporcionando un gran placer
poder controlar
cierto futuro del tres
aunque sea en esta escala
tan modesta.


Palabras
Es sabido que cada una de ellas
nos conduce al infinito,
y que el infinito
es casi una promesa,
y que las promesas
agigantan lo posible,
y que lo posible
recupera siempre algo de lo dado,
y que lo dado
es lo instituido,
y que lo instituido
es lo nombrado,
y que lo nombrado
conduce al infinito...


El árbol de Porfirio
Debería categorizarse
el mundo nuevamente...
las cebras, por ejemplo,
tienen mucho de luna,
ni que hablar del pasado
paquidermo de la sandía.
y acaso:
¿No es azul casi todo lo que existe?

miércoles 22 de junio de 2011

Anotaciones marginales: Sentido y mundo sublunar


    Efectivamente, sin humanidad la vida no tendría sentido pero que algo carezca de sentido no significa –necesariamente- que no exista. Significa que no significa. La vía de acceso a la idea de la insignificancia es sólo lógica y se trata de una idea, al menos para el ser humano, evidentemente pensable, pero irrealizable. Particularmente encuentro más religiosidad y antropocentrismo en la sugerencia de que intentemos descubrir el sentido del mundo no humano, que en aquella otra que nos invita a contentarnos sólo con el acontecer vital que de lo simbólico resulta. Considero a esta última opción más modesta pues, entre otras cosas, admite límites en nuestra capacidad perceptual y cognitiva. Esta última opción no describe qué es lo que la vida tendría o resultaría sin la humanidad presente, sólo afirma que la vida carecería de lo que sólo la humanidad, al menos hasta hoy, puede darle: El sentido. No niega nada, insisto, sólo resta a lo óntico la humanidad. Pura tautología: sin la humanidad la vida no tendría humanidad, y como el sentido sólo lo crea la humanidad, lo que acontezca sin ella, no tendría sentido. 
      Después de todo, el sentido no es lo único que existe y una idea de su relativa importancia para el curso de las cosas puede darlo el tomar conciencia de que lleva mucho menos tiempo produciéndose en la tierra que el tiempo que en ella vivieron, por ejemplo, los dinosaurios. El tema es que para nosotros lo simbólico no es un ornamento, ni un firulete, sino aquello que nos humaniza, es decir; el rasgo antropológico diferencial que como especie nos rige. Esta humanización desde el Otro, nos nombra y nos determina, nos da cosas maravillosas e inquietantes que sólo lo simbólico favorece, pero también nos acota y restringe vedándonos, para siempre, el acceso a lo real aunque al revés esto pueda no ser necesariamente tan cierto. En este sentido, recuerdo una frase de Antonio Gala que puede graficarlo:
“Un náufrago ahogándose en el mar es más grande que el mar, porque el náufrago sabe que se muere y el mar no sabe que lo mata”.



miércoles 1 de junio de 2011

Filosofema
No es infrecuente
en el mundo sublunar
que ciertos resultados
se nos presenten como casos
de un conjunto de reglas que ignoramos.
Por cierto,
al azar esto en absoluto le concierne;
me refiero a lo eventual de su papel
en la humana construcción
de las nuevas sugerencias.

domingo 29 de mayo de 2011

Enamorado

En, al menos, un mundo
toda vez que digo “te quiero”
ocurre que:
a- Lo que de ello resulta es más lenguaje
b- Produce exclusión, quiero decir, me sobran, por ejemplo:
“La flor de la canela”, “el espíritu amateur”, o mí desconocida tesis
sobre la inmanencia de las cebras” (la lista, aunque innumerable,
es necesariamente finita)
c- Actualizo una posibilidad
d-Produzco una taxonomía
e-Algunos la leen
f-Regresan al punto a

sábado 28 de mayo de 2011

Fotografía

Todos reunidos en situación familiar.
La sombra la pone un ciprés.
El verano, en cambio, es anónimo.
Mi padre es el de la derecha,
y el de la izquierda;
el que hace del aire un instante
que evoca su niñez
y a los frutales que perfuman
su recuerdo.
Mi madre, la que ubica
su callada imagen frente a la cámara.
Lo de su dignidad
es evidente, incluso, para la luz.
La sonrisa de mi hermana
es italiana.
La de mi abuela,
se la llevó mi abuelo.
Pegadito a su recuerdo
está mi hermano,
y su premura por abrir otros caminos…
Lo que se alcanza a ver de fondo,
fundiéndose con la tarde,
es el reverso del porvenir.
Yo aporto la infancia
y unas zapatillas de colores que
-recuerdo-
me ataban a la vergüenza.
Mi tío Adelmo es quien,
con algún esfuerzo,
me demora un segundo en sus brazos;
los mismos que aún me abrazan
toda vez que algún verde
se hace plaza en mi alma.

domingo 22 de mayo de 2011

Confites

Me pregunto por qué
nunca di con su tan particular versión
de la felicidad.



sábado 21 de mayo de 2011

La disolución de los semblantes


6:17 A.M

“Hay mañanas que admiten, por así decir, pequeñas digresiones. Se distinguen de las otras porque en el aire forman hendiduras que entreabren al peatón la posibilidad de la hondura y de lo plural. Una epojé que del día conserva para sí cierto discurrir de lo infrecuente y la mirada de alguien, que hasta ese momento no existía. Un universo, posiblemente verde, inhabitado, donde todo está por verse. Nuevísimo, tanto que el silencio todavía no se adhirió a las cosas, pues es la costumbre la que aún no ha comenzado. Y si uno osa (yo nunca lo hago) se va de excursión hasta la noche de otros días, y al regresar, luego, a recoger todo aquello de nosotros que hemos olvidado, descubrimos que, en verdad, no hemos viajado; que la quietud aún más quieta se ha quedado; que no estuvimos allí, ni en ningún lado”.

I

Aguardaba sentado en la estación Paral-lel al metro y a las muchas otras cosas que normalmente aguardo al comenzar el día. De un lado, una señora sentada; del otro, un papel doblado en dos que juzgué resultado de algún reciente olvido. Lo cogí sin más. Una chica de azul, y su adolescencia, fueron testigos de la pequeña escena, pero, inmediatamente (supongo que por las urgencias mismas de nuestras propias determinaciones), ambos nos restamos importancia. Después busqué, sin éxito, al ratoncito que en ocasiones suele dejarse ver por las vías oscuras haciendo no sé qué cosas entre tren y tren y, cuando llegó el mío, simplemente subí. Durante el viaje avancé también sobre el contenido del papel. Este fragmento de azar que el relato puso ahora en mis manos –pienso- no pudo sino haber nacido de la infortunada relación entre un anhelo y un impedimento; algo así como el melancólico señalamiento de un posible desvío en el curso habitual de las cosas, pero que no acabará nunca por suceder. Al fin y al cabo una nueva evocación de lo perdido. Pero me doy cuenta que es muy temprano, que estoy medio dormido aún y que las ideas en mí cabeza no tienen mayor desarrollo, que tan solo son ensoñaciones heredadas de una noche que aún resiste, oscura, en algún lugar del día.

Regreso al texto nuevamente e, inmediatamente después, inicio un recorrido visual de todos los rostros de quienes están conmigo en el vagón, con el vano propósito de encontrarle uno al escrito; pero todos los rostros son uno y ninguno a la vez y al cabo de unos segundos me doy por vencido. Últimamente noto que me doy por vencido muy seguido. A todo esto: ¿qué diablos querrá decir “epojé”?

II

En “Objetos Perdidos” me dicen, con una lógica inapelable, que lo perdido en este caso parece ser un escritor y que, en consecuencia, lamentan no poder ayudarme.

-Quizá el autor fingió un olvido para que alguien interesado en la historia inicie su búsqueda- digo sin mucha convicción.

-Quizá- repite compasivamente la empleada. Y ahora el respeto adquiere en ella la forma del silencio.

Soy consciente de que hay algo desmedido en mi accionar, mientras camino nuevamente en dirección a mí mismo y mientras, del fondo del pasillo me llega una melodía de acordeón, que simula una felicidad que no tiene. En según qué circunstancias, pienso, las primeras víctimas son los semblantes: se nos van. No sé por qué esa idea me vuelve. Ahora estoy en la línea roja, cap a la meva feina y noto que el mundo se ha reorganizado en su variante habitual. En Mercat Nou * la luz se abre paso a la oscuridad del tiempo fragmentado que separa las morosas estaciones y es una prueba cabal de que el día existe. Y de que yo me he despertado.


* Nota: En la estación de Mercat Nou, en Barcelona, el metro sube a la superficie.

martes 4 de enero de 2011

Opciones

Si no se trató de una estrella fugaz
entonces fue un segundo
que se hizo luz
y lo caído:
lo mínimo del silencio
iluminado.

jueves 30 de diciembre de 2010

Trenes

Subo al tren y siempre oigo un llanto.
¿Serán palomas?
Luego me distraigo en la tristeza de un patio soleado,
o algo así (1)
y cuando quiero darme cuenta
ya estoy viajando.
Alzo la vista
y todos callan con todos.
Y yo no sueño.
Me estoy yendo.
Triste.
Adiós.

(1) Nótese la imposibilidad existencial del bordó en la figuras que suelen dibujar las baldosas de los patios y sobre todo cierta detención del tiempo infantil en tales episodios soleados.


miércoles 22 de julio de 2009

Arrendatario
(Barcelona, junio de 2002)
Tengo ahora
donde caerme
muerto.
El contrato no lo dice
pero he podido con su firma
dotar a la muerte de cierta
seguridad proxémica.

Lo del tiempo,
-en cambio -
es algo que aún resta discutir
y hasta donde sé
los propietarios
suelen tener
sobre el asunto,
criterios más bien
dispares.

domingo 24 de febrero de 2008

Estribillo

El olmo renuncia a las peras
con botánica naturalidad
y yo me planto esta tarde de sol
frente a esa verde verdad,
No es exterior el poder a la verdad
No es exterior el poder a la verdad
(Se repite históricamente)

jueves 8 de noviembre de 2007

Balcones

Signos urbanos que desnudan
la insuficiente presencia del cielo
en nuestras vidas.
La insuficiente presencia de la vida
en el cielo.

sábado 3 de noviembre de 2007

Día de playa

Estoy en el mar
y en la mañana.
Hundo mis manos lentamente
en la arena
y doy con un recuerdo.
Apenas un fragmento de
otro mar a partir del cual
puedo entender este que ahora veo.
Me doy cuenta que sigo llamando mar
a lo mismo que antes,
que le otorgo a eso que resulta
de nuestro encuentro,
similares extensiones
idénticos límites,
en definitiva,
que sobre este particular
no he cambiado,
que no tengo una
nueva historia del mar,
que sólo ha pasado el tiempo,
como ocurre en las cajitas de música,
cuando suena la repetición.

viernes 2 de noviembre de 2007

Ortodoxia
Dos calandrias merodeaban
desde hacía algún tiempo
en mi cabeza.
Una tarde más silvestre que común
decidí hacer algo con ellas
y las imaginé posadas
sobre una parra repleta de uvas
y de sol.
Luego,
por fín,
las dejé volar
y entonces apenas
si lograron estas aves
en mí vuelo
desenvolver algo del orden
de su concepto.


Confesión
Yo he multiplicado entes
inútilmente.